Colectivo de Intervención Fotográfica

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¡Feminismos en las plazas, en las casas y en las camas!
8 de Marzo ¡Día de Lucha!

En el marco de las actividades realizadas en Montevideo por el Día de la Mujer trabajadora, el pasado lunes 9 a las 19hs, cientos de personas marcharon desde la Explanada de la Universidad hasta Plaza Libertad, convocadas por la Coordinadora de Feminismos de Uruguay.

Fotografías por Chinita, Luciérnaga, Xanti Revueltas
Licencia: Creative Commons

Marchando por 18 de julio, cientos de mujeres y varones se movilizaron ayer por la tarde irrumpiendo en el centro de la ciudad visibilizando este día de lucha.

Nada mejor que estas palabras (parte de la proclama leída en Plaza libertad al finalizar) para relatar el espíritu de la marcha:

"Mujeres, dense la vuelta, miren a su alrededor... En esos ojos inquietos, en esas voces que se elevan, en esos puños decididos, hay una compañera dispuesta a dar la pelea por un mundo diferente...
Cada cual encontrará sus modos, sus colectivos, sus tiempos y sus espacios, pero será juntas o no será. Porque mientras nos crecen las ideas iremos creciendo con otras; y seremos muchas, y seremos cada vez más... todas juntas, todas libres".

Una vez más mujeres y hombres marcharon en contra del patriarcado, por los derechos de las mujeres, la libertad e igualdad y denunciando y alertando sobre la violencia machista ( 12 mujeres asesinadas en dos meses desde el comienzo del año 2015 en Uruguay).

Variedad de carteles y pancartas se hicieron visibles en la marcha, en reacción a los dichos de Tabaré Vazquez, quién luego de meses de silencio, declaró que la principal causa de muerte en las mujeres es el tabaco.

A continuación dejamos la proclama completa leída ayer en Plaza Libertad:

PROCLAMA 8 DE MARZO
— ¡DÏA DE LUCHA! —

Acá estamos, estas somos… Hasta acá llegamos, pisando fuerte y alzando nuestra voz para celebrar nuestra lucha. Porque el 8 de marzo es un día de lucha, hoy la calle nos encuentra juntas.

Somos todas mujeres: adultas, jóvenes, niñas, viejas. Afro descendientes, blancas, indígenas, mestizas. Nacimos en Uruguay o no, migramos o estamos de paso. Somos de la capital o del interior, urbanas y rurales. Somos estudiantes, trabajadoras, jubiladas, desempleadas, militamos hace años, hace meses, o recién nos estamos acercando. Nos reconocemos lesbianas, heterosexuales, bisexuales, mujeres trans, queer, cis. Somos madres, no somos madres, queremos serlo o no; abortamos nosotras mismas, acompañamos a otras o nunca lo hicimos. Nos parió una mujer, que fue parida por una mujer, que fue parida por otra mujer. Somos mujeres sueltas y mujeres colectivas, organizadas, institucionales, autónomas, mujeres de partidos políticos, académicas, artistas, cooperativistas, sindicalistas. Somos todas feministas.

Venimos de la mano de la más entrañable tradición del movimiento popular uruguayo y latinoamericano, solidario, rebelde y organizado. Venimos de las luchas y los logros de tantas mujeres feministas uruguayas que se hicieron oír a lo largo de la historia; una historia que se hace presente y que construye un futuro para las historias que vienen. Nos encontramos en noviembre del año pasado, en el 1° Encuentro de Feminismos del Uruguay. Nos dimos un tiempo y un espacio para conocernos y reconocernos. Pensamos, discutimos, debatimos... Nos desafiamos a luchar contra toda forma de opresión y dominación; a rebelarnos ante la violencia y la injusticia que nos impone un mundo hecho por y para el hombre blanco, heterosexual y burgués.

Estamos construyendo un movimiento que haga sentir su voz y sea visible en las calles, en la capital y en el interior. Un movimiento feminista amplio, diverso, plural y solidario, que busque construir una sociedad alternativa. Un movimiento anti-capitalista, anti-patriarcal y anti-racista que se anime a construir un mundo nuevo, justo y solidario, un mundo donde quepamos todas y todos: varones antipatriarcales, personas trans, mujeres libres.

En el Día Internacional de las Mujeres, reivindicamos esta histórica fecha para visibilizar el movimiento feminista y nuestras demandas, para ocupar las calles y las plazas con nuestros cuerpos, con nuestras voces: ¡8 DE MARZO Dà A DE LUCHA!

Nos despertaron nuestros sueños, aquellos mismos que nos impiden ser cómplices de la dominación, aliarnos al dolor, tolerar la opresión. Nuestros sueños despertaron y nos animaron a denunciar, a exigir, a querer.
Nos queremos luchando contra la violencia machista en todas sus expresiones: física, psicológica, sexual, patrimonial, trata y tráfico de mujeres. Violencia machista que convierte nuestro hogar, y el hogar de nuestros hijos e hijas, en el sitio más peligroso que podamos imaginar. La rabia y la indignación frente a los feminicidios ha sido el motor de nuestra lucha organizada en los últimos meses. La abrumadora cantidad de mujeres asesinadas en manos de un hombre que la considera su propiedad no nos permiten quedarnos calladas. La angustia es de todas, la lucha es de todas. Hemos salido a la calle y lo seguiremos haciendo, marchando y a viva voz gritando ¡Basta de feminicidios!

Reafirmamos la necesidad de denunciar no sólo las situaciones de extrema violencia en las que una mujer es asesinada en manos de un hombre, necesitamos estar alertas ante todas las expresiones de violencia que son las que dan pie a ese desenlace nefasto. Denunciamos enfáticamente la explotación sexual, el acoso callejero, el cyber-acoso, el acoso laboral, la violencia en el noviazgo, caldo de cultivo de la expresión más cruda de la violencia machista: el feminicidio. Necesitamos revertir, día a día, paso a paso todos los micromachismos en la casa, en la calle, en el ómnibus, en las redes sociales, en el trabajo, toda expresión de violencia machista contra niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres. ¡Ni una muerta más, ni una mujer menos! Tocan a una, tocan a todas!

Día tras día vivimos en nuestros cuerpos la violencia, física y simbólica, de un sistema que nos oprime y nos pauta cómo deberíamos ser. Reafirmamos la importancia de reconocer nuestros cuerpos como territorio de lucha y de resistencia, de goce y de disfrute. Repudiamos toda discriminación hacia gays, lesbianas, bisexuales y personas trans. Defendemos el derecho a la libertad.

Exigimos el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas, a decidir cómo cuándo y dónde parir a nuestros hijos e hijas. Denunciamos la violencia obstétrica; exigimos la atención que el Sistema de Salud debe asegurarnos y exigimos al personal médico el respeto a la autonomía de las mujeres. Señalamos los límites de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en tanto no despenaliza completamente el aborto en Uruguay, fomenta el tutelaje por parte del estado sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas y permite que impunemente el poder médico, el poder político y el poder de las instituciones religiosas siga primando sobre nuestro poder de decisión, sobre qué hacer con nuestras vidas. Manifestamos nuestra profunda indignación por las últimas resoluciones del Tribunal de lo Contencioso Administrativo respecto a la objeción de conciencia del personal médico, que obstaculiza aún más el acceso a un aborto legal y seguro. La objeción de conciencia no puede limitar el acceso de las mujeres a la asistencia en salud, ni vulnerar nuestro derecho a decidir. Es inadmisible que quienes decidan objetar conciencia impongan su sistema de valores personales. ¿Acaso lo que es pecado para algunos debe ser crimen para todas? ¡Nuestro cuerpo: nuestro territorio!

La división sexual del trabajo nos encargó a las mujeres los cuidados en la casa y nos impuso la idea de la buena madre y esposa, abnegada y servicial. Limpiar el piso, hacer la cena o cuidar al bebé son tareas domésticas asignadas a las mujeres y no valoradas como un trabajo, tareas que son fundamentales para mantener al sistema capitalista.

Muchas de nosotras afrontamos una doble jornada laboral: la del espacio de trabajo y la que desarrollamos puertas adentro de nuestras casas. Esto nos coloca en una situación de mayor desigualdad y sirve como excusa para la discriminación a la hora de intentar acceder a un empleo o a la hora de enfrentar las peores condiciones en el ámbito laboral. No podemos dejar de hablar del absurdo de las diferencias salariales que aún se sostienen en nuestro país sin justificación admisible. Denunciamos la desigualdad y discriminación que vivimos las mujeres en el mundo del trabajo. No podemos dejar de denunciar que la pobreza, el desempleo, la tercerización y precarización recala más sobre las mujeres, quienes tienen menos posibilidades de conseguir y mantener trabajos dignos. Contra la doble jornada, los salarios denigrados y la desigualdad en las oportunidades laborales. ¡A igual tarea, igual remuneración!

Quienes luchamos contra el orden social que nos explota y oprime, hijos e hijas de este sistema injusto, muchas veces lo reproducimos en nuestros actos cotidianos. En las organizaciones sociales y políticas mixtas, las mujeres sufrimos opresiones y dominaciones de distinto tono e intensidad: desde la prohibición expresa para ocupar espacios de referencia hasta la descalificación gratuita. En las arenas electorales, recientemente asistimos al manoseo que diversos sectores políticos realizaron con las cuotas de género. Muchos movimientos sociales y políticos en América Latina se han definido como antipatriarcales, compañeros y compañeras dan pelea contra las desigualdades dentro de la desigualdad. Una nueva sociedad requiere de nuevas formas de comprender y combatir la dominación. ¡El feminismo es la lucha dentro de la lucha!

Como mujeres necesitamos encontrarnos, organizarnos, reconocernos, contarnos dolores y alegrías, reflexionar juntas, ponerle nombre a la violencia, reinventar la alegría. El feminismo que queremos es un modo de vivir nuestra vida personal y un modo de crear y luchar colectivamente. Queremos la multiplicación de espacios de mujeres, en el trabajo, en el barrio, en los sindicatos, en las cooperativas. Espacios donde las mujeres podamos reconocernos en nuestras fortalezas, expresar nuestros sentires, tomar la palabra. Allí donde nos encontremos, juntémonos, reunamos nuestras inquietudes, formemos colectivos y organizaciones nuevas. Para que cada vez más compañeras se pongan en movimiento. ¡Mujer, escucha. Únete a la lucha!

Mujeres, dense la vuelta, miren a su alrededor... En esos ojos inquietos, en esas voces que se elevan, en esos puños decididos, hay una compañera dispuesta a dar la pelea por un mundo diferente...

Cada cual encontrará sus modos, sus colectivos, sus tiempos y sus espacios, pero será juntas o no será. Porque mientras nos crecen las ideas iremos creciendo con otras; y seremos muchas, y seremos cada vez más... todas juntas, todas libres.

¡Feminismos en las plazas, en las casas y en las camas!
¡Viva la lucha feminista!

COORDINADORA DE FEMINISMOS DEL URUGUAY

Publicado el 10 de marzo de 2015
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