Colectivo de Intervención Fotográfica

“Nosotras sabemos que este espacio no nos lo regaló nadie y de hecho nos falta construir mucho, y esa construcción también es ocupar el espacio”
Camino al 8M / Sofia. Comisión de mujeres ADES Montevideo.

La construcción del paro y la movilización del 8M es en sí mismo una hecho político y una forma de hacer política. Esa potencia que se desborda el 8 de marzo se cultiva en una militancia previa que construye y emerge simultáneamente en diversas ciudades del país partiendo de la urgencia de encontrarse. Asambleas entre amigas, compañeras de trabajo y del sindicato, de militancia, de movimientos sociales, de identidades no hegemónicas, centros de estudiantes y antiespecistas; se juntan para pensarse en esos espacios y elegir cómo quieren parar y marchar el próximo 8 de marzo. Y no piden permiso. Y quizás esa es una de las claves políticas de los feminismos: no se pide permiso porque es de todas, porque hay espacio para todas. Porque una parte de ésta forma de hacer política implica la multiplicidad, no centralizar ni la voz, ni las decisiones, ni los discursos. Rebelarnos fervientemente contra las formas y las jerarquías. Hacer lugar a los deseos, a como nos soñamos ese día y habilitarnos diferentes formas de poner las cuerpas en la calle: danza, música, pintura, disfraces, performances, pancartas colectivas, pañuelos. Pensar juntas qué queremos decir y cómo. Nos propusimos contar esa construcción previa desde la trama que se teje entre las historias personales y los espacios colectivos.

Fotografías por rebelArte
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“Me llamo Sofia, tengo 26 años, soy profesora de geografía. Tengo también un pasaje por Bellas Artes. Soy mamá, tengo un bebé de 15 meses. Soy profesora de ciclo básico, vengo hace años trabajando en la zona norte: cerrito, piedras blancas, manga, gruta de lourdes, casavalle, borro. Es una zona compleja, en donde son los liceos de los gurises más carenciados, se ven un montón de situaciones complejas en lo académico y también en lo familiar.
Ser docente mujer también ha sido una experiencia distinta a la que ha sido para mí ser hija, ser amiga, ser madre, porque el rol de la docente mujer tiene esa cuestión también de maternidad no siendo madres; muchas veces es esa figura que los gurises buscan.”

Docente, mujer, madre y trabajando en ciclo básico

“Ser mujer, docente y madre ha sido sí complejo. Ahí si ya se ha complicado desde lo laboral más concreto del funcionamiento, del reglamento, las licencias y todo eso ha sido complicado desde que quedé embarazada hasta ahora. Al principio, el primer año cuando estaba embarazada que tenía unos horarios espantosos, porque los primeros años de profe te toca lo que te toca y tenía que ir todos los días, a veces por un grupo, tenía puentes, con la panza, y encima trabajaba muy lejos, trabajaba en el cerro, a veces iba de buceo al cerro en el ómnibus... Fue complicado. Cuando empecé la licencia también, porque cuando terminé el año el puntaje de la dirección me perjudicó para el otro año en la lista, porque si bien vos faltas por una licencia maternal o médica y si, económicamente se siente porque te pagan menos, además te ves perjudicada en otro montón de aspectos como pueden ser el puntaje de los informes reflejado en las inasistencias; no porque no haya normativa que te ampare; sino por que la propia normativa te hace a vos responsable de llevar el contralor de cómo se te contabilizan esas faltas, entrando en una tranza burocrática que te quiere sacar del foco importante que es en ese momento tu maternidad, y cedés.

Y después, todo el tema al otro año del medio horario por lactancia que fue difícil, me reintegré en marzo con medio horario y el 19 de noviembre me tuve que reintegrar al total del horario en grupos que desconocía. En noviembre hubo gurises que recibieron una profesora nueva a ponerles el promedio final, incluso me encontré sin libretas en algunos grupos. Hice una petición a través del abogado del sindicato en secundaria para que me extendieran esos días, pero no, me plantearon que era antipedagógico lo que yo estaba pidiendo.

Me pasaba mucho con las reuniones, que a veces como eran contraturno trabajaba de mañana y terminaba a las siete de la tarde, no había ningún tipo de contemplación con la lactancia. Incluso a veces con otras compañeras en algunas situaciones recuerdo plantear: bueno, estamos acá hace 10 horas, estamos con medio horario y el papel de BPS dice que no vamos a trabajar más de 4 horas por día y hace 10 horas que estamos acá, y las respuesta de “bueno, se quejan y antes la gente trabajaba igual”. También chistes de “se embarazan para no trabajar” y todas esas cosas. Así que bueno, ha sido complejo defender mis derechos como madre trabajadora no solo ante la normativa y la institución sino ante los propios compañeros trabajadores.

Ciclo básico está tremendo. Las gurisas de ciclo básico están recontra desamparadas de todo el sistema educativo, porque las gurisas de bachillerato están reunidas, funcionan, tienen espacios de participación e incluso porque son más grandes. En ciclo básico he tenido gurisas madres en primer año de liceo. Son las que más abandonan porque también les toca el papel de cuidado de los hermanos más chicos. Familias históricas en el liceo, donde todos los hijos de esa familia van a ese liceo y los hijos varones son los que continúan y las hijas mujeres no porque con 12 años se encargan de los cuidados.
El otro día estaba justo en el liceo nuevo para mi, en la sala de bienvenida y el director hacía una anécdota como presentando el plantel de estudiantes de ese liceo. La anécdota era sobre lo terrible que había sido la situación de que el otro día una gurisa de segundo había ido al liceo porque tenía un fallo en suspenso, y calló ponele el 20 (de febrero) a preguntar si podía dar los exámenes que le faltaban, estaba en su derecho de darlos, pero capaz que daba uno y no iba a poder revertir la situación de repetir, entonces él le preguntó por qué no había dado los otros exámenes y lo que la gurisa le dijo fue que en realidad la madre no la había dejado dar los exámenes porque tenía que cuidar a los hermanos. Entonces el razonamiento que hacía el director era que ¨qué terrible esa madre.¨ Ahí me crispé. Era como pah! que duro lo que está diciendo este tipo y que impunidad con la que hace esos comentarios. Porque siempre es la madre, la madre, la madre, la madre, y nunca el padre, no sé, ya sabemos que no están en la mayoría de los casos, pero bueno, vamos a construir otro relato. Como si hubiera otras opciones, el desamparo es también a esa madre sola, el estado, reflejado en el sistema educativo en este caso la abandona también.

Y lo de los uniformes también, las gurisas no pueden ir de calza. Hay anécdotas de paseos finales, campamentos en donde familias y gurises laburan muchísimo para juntar plata para ir y donde las autoridades del liceo no dejan que las gurisas lleven bikini al campamento y eso ha implicado, en algunos casos, que en distintos lugares no se puedan meter a la piscina, porque los lugares que tienen piscina tienen como regla que no te podés meter al agua con ropa. Eso significa cortar por lo más simio, porque la propuesta no es educar previo a eso. Si vos sabés que en realidad hay gurises que no respetan el cuerpo de las alumnas, que las alumnas no se pueden vestir de determinada manera porque van a ser violentadas, en el sistema educativo deberías educar al respecto, ¿no?. Es absurdo.

A pesar de todo siempre en el liceo los gurises encuentran un espacio para intentar por lo menos cambiar algo. Siempre alguien tira una mano. Todo no se ha logrado cambiar, pero hay cosas que sí, que se han podido hacer. Y bueno, la comisión de mujeres tiene intención también de meterle a todos los temas que tienen que ver con el ser mujer, con las violencias a las que estamos acostumbradas, pero también a los hombres. Poder tener respuestas más concretas y más rápidas e ir a poder solucionar algunos puntos, o por lo menos poner en claro, visibilizar, porque en realidad hay normativas pero el tema es que a veces se desconocen o no se cumplen, entonces bueno, poder trabajar sobre esto para proteger a les estudiantes .
Vamos a ver cómo podemos ir apareciendo en los liceos.”

Organizarse con la compañera / Formación de la comisión de mujeres ADES Montevideo.

A fines del año pasado Silvia Federici estuvo por la región y en un conversatorio en La Plata observaba que de las cosas que más le sorprendían y gratificaban de América Latina eran los entramados afectivos fuertes que se generan y que “permiten una lucha donde el amor, el cariño, la afectividad con otras personas nos dan el coraje de superar el individualismo y de superar el miedo también, porque si algo nos pasara no es el fin de todo porque somos parte de algo más grande que nosotras”.
Las colectivas feministas se caracterizan por formarse y funcionar en lógicas diferentes a las normalizadas dentro de la militancia, por construir sujetos colectivos desde la horizontalidad y lo afectivo...

“Desde que soy docente participo de los distintos espacios del sindicato, sobre todo de los núcleos liceales. Siempre me surgió la necesidad de conversar y organizarme de manera más amplia, en grupo, para conversar algunas cuestiones que a veces en los núcleos no se dan porque somos todos compañeros del mismo liceo. Esta cuestión de que las mujeres se empezaran a organizar se fue contagiando, no solo para pelear cuestiones prácticas de lo que tiene que ver ser mujeres como docentes, sino también en esa cuestión política de lo que es ser mujer. Buscar un espacio en el cual nos sintamos todas cómodas, en donde todas podamos hablar de lo que nos pasa y de alguna manera entendernos y apoyarnos. El interés de que este grupo formara parte del sindicato nos parecía que tenía que ver con eso, con ocupar un espacio y mostrar una manera de militancia que para nosotras es diferente a lo que está y en realidad es lo que queremos que sea.

La comisión de mujeres “es un espacio donde por ejemplo a mi no me da vergüenza hablar, eso para mi fue algo importante, porque desde que participo del sindicato nunca hablé en una asamblea, alguna vez hice alguna pregunta realmente de no comprensión, pero nunca hablé porque es un espacio hostil, no porque los compañeros sean malos, sino porque hay una figura delante y hay una mesa que tiene un poder ahí que se muestra, porque están adelante de todo el mundo y hay gritos y hay acusaciones.
El espacio de mujeres es mucho más horizontal, por lo menos así lo planteamos nosotras, no hay una compañera que sea la que dirige nada, en realidad cada una aporta lo que puede, algunas son más organizadas, algunas son más creativas, algunas tienen más tiempo y disponibilidad, cada una aporta desde lo que puede. La horizontalidad es algo clave y eso no es lo que prima en otros espacios del sindicato como pueden ser las asambleas, las comisiones, los zonales, etcétera. Yo creo que esta comisión viene a aportar esta cuestión colectiva, de todas juntas, de a poco, lento, no importa, no es una carrera, pero todas juntas y de manera horizontal. Y eso es lo que marca la diferencia, por lo menos es lo que yo siento, que este espacio tiene sentido justamente por eso."

La comisión se organiza para el 8M.

“Se ha hecho un poco cuesta arriba este 8M porque nuestro sindicato pasó en estos últimos años del 8 de marzo siquiera hacer un paro y no participar de la marcha, a un año hacer un paro pero ocupar ese día de paro para hacer una asamblea para evaluar el comienzo de cursos y ahí las compañeras nos crispamos. Porque ese día teníamos que estar en otros lugares, en rondas con otras compañeras y no evaluando si había 30 gurises en un grupo o no, y el año pasado hubo un paro y no hubo asamblea pero fue un paro general así de mujeres y hombres, y bueno este año en Montevideo se votó que fuera paro solo de mujeres.

La discusión estuvo zarpada. En realidad en los hechos no va a ser un paro solo de mujeres porque ADES funciona dentro de una federación y el resto de la federación votó lo contrario, más allá de que hubo algunas filiales que apoyaron nuestra moción, pero igual simbólicamente lo que significa para nosotras en Montevideo es interesante.

Que el 8M sea un día de pensar, reflexionar, esa era nuestra propuesta que fue con una argumentación larguísima, profunda y sensible y tuvimos que escuchar algunas opiniones en contra que eran arcaicas, incluso argumentaciones que parten de hombres donde el eje se corre.

Nosotras vamos a parar las mujeres, los hombres con esa cuestión dudosa de qué hacen ellos, que lo resuelvan ellos. En Montevideo se votó paro de mujeres y nosotras vamos a parar.

Lo que vamos a hacer es parar en los liceos y se supone que previo a eso vamos a tener cartelería de la comisión del 8 de marzo convocando, ha habido algunos encuentros en algunos liceos de bachillerato, coordinaciones de mujeres en la educación, con maestras estudiantes, profesoras, educadoras en general; preparando una columna para marchar todas juntas el 8M. Vamos a marchar todas juntas.”

Imaginar el 8M.

“Lo imagino con el liceo abierto con algunos gurises y gurisas, no con todos y todas porque en realidad también está el trabajo de las madres; ese trabajo de llevar y acompañar, entonces seguramente que si ese día esas madres deciden juntarse con otras mujeres y participar de otros espacios no van a cumplir con esa tarea de preparar el almuerzo acompañar e ir a buscar. Que los hombres que estén trabajando, que no trabajen como si no pasara nada, sino que también se pongan a pensar desde su rol como docentes hombres y como hombres en la sociedad y conversar, compartir con los alumnos que estén sus experiencias, sus aportes, su papel, el lugar nuestro sobre todo, qué pasa si no vienen las profes, que pasa un día que no vienen los compañeros compañeras, qué pasa un día que no hay directora. Que sea ese espacio.
A mi me encantaría que si bien la movilización central sea de mujeres, porque en realidad el apoyo de los hombres no necesariamente tiene que aparecer en las marchas, se apoye nuestra lucha no estando ahí. Lo pienso como una manera de cuidar a nuestras compañeras el que no haya hombres, es importante, un hombre que para mi puede ser un amigo o compañero de trabajo puede ser alguien que haya violentado a otra compañera, entonces me parece que es la forma más fácil y más sensata de que todas estemos ahí en ese lugar cuidadas, seguras y tranquilas, entonces yo creo que en la marcha no debería haber hombres, pero tampoco es una lucha que me desgasta digamos, que cada hombre resuelva su lugar en esta nuestra lucha.

Nosotras sabemos que este espacio no nos lo regaló nadie y de hecho nos falta construir mucho, y esa construcción también es ocupar el espacio y estar sabiendo que eso va a pasar y creo que la bronca en eso se reproduce justamente, o sea, nuestra rabia también se reproduce en otras compañeras que se indignan y suman a nuestra lucha. Yo creo que si en algún momento no pasa algo así, o sea, si en algún momento El País nos empieza a tirar flores es porque algo estamos haciendo mal. Por ahora vamos bien. Yo creo que estas indignaciones se han transformado en eso, en más compañeras indignadas.”

Publicado el 7 de marzo de 2019
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