Colectivo de Intervención Fotográfica

Marcha por el agua / por Ric Pejerrey
De verde a oscuro

Miles de personas se movilizaron en defensa del agua, los territorios y la vida, y contra UPM 2. La movilización terminó con dos compañeros detenidos después de un delirante operativo con policías de civil. Compartimos esta nota escrita por Roberto Pejerrey y la acompañamos de su nuevo lanzamiento.

Fotografías por rebelArte, Ricardo Pejerrey
Licencia: Creative Commons

De verde a oscuro

por Ric Pejerrey / fotos Rebelarte

Como apasionado por el agua, el 22 estuve en la marcha por el Día Nacional del Agua convocada por la Comisión Nacional en Defensa del Agua y la Vida, donde nos encontramos muchas causas y colectivos. Había muchos más humanos que peces, lo que me sorprendió dado que la gente normalmente se muestra indiferente a los problemas de esta sustancia.

A las seis ya estaba ahí, aprontándome entre pinos y carteles. Aproveché para hablar con los fans grandes y chicos que se acercaban. La caminata hacia la Plaza Independencia arrancó casi 19.30hs, hora humana.

Las convocatorias a salir a la calle por los bienes comunes suelen generar incertidumbre. Los primeros en llegar se la pasan preguntando “che, ¿decís que viene mucha gente más?”. Es que las causas ecologistas, no entiendo por qué, no siempre son acompañadas por quienes van a las manifestaciones convocadas por otros movimientos. Además parece que a la gente le cuesta mucho tomar conciencia de los desastres naturales ocasionados por la contaminación y el extractivismo, como si quedara lejos y no llegara a afectarnos directamente. “A la gente con que más o menos le salga agua por la canilla, le alcanza. No la movés con nada”, decía un veterano mientras le devolvía el mate a otro, desalentados.

Igual el ánimo en la concentración era más bien para arriba. Varios grupos de tambores marcaban el ritmo. Cha cha cha, cha cha. Había niños y niñas correteando con peces hechos de cartulina fluo, con escamas relucientes de fósforo. Varias personas todas pintadas de mar y sosteniendo una tela azul enorme como un mar profundo, y era como si se hubieran puesto de acuerdo con otros, que vestidos de cianobacterias, interrumpían el azul con un verde chillón.

Un carro simulaba las chimeneas de una pastera acompañado de botellas de agua de OSE de sospechoso color y una empresaria distribuía billetes de 100 dólares junto a Tabaré Vázquez. Intenté acercarme para hacerles entrar en razón pero con poco éxito. Estaba también la gente de la Nación Charrúa haciendo música con sus caracoles, carteles y más carteles que mi prima Blinki me iba leyendo con sus tres ojos: “que el destino de Uruguay no sea la papelera”, “el agua vale más que el oro”, “defendamos el Río Negro”, “¿a quién protege la DINAMA?”, “no a la ley de riego”, “el planeta no es negocio”, “estamos verdes de cianobacterias”, “agua es vida x libertad”, “a cada gota se agota”, “el agua y la tierra eran de nadie y eran de todos”, “tomar agua nos da vida y tomar conciencia nos dará agua”, “el gobierno privatiza el agua el pueblo la defiende”, “no más presiones a vecinos para imponer el tren de UPM”, “Monsanto sale por tu canilla”, las siglas de UPM convertidas en “Usina de Polución Mundial”, protestas contra el puerto chino que se proyecta. Graffitis con peces muertos que iban dejando una estela en el asfalto de 18 de julio y una niña de dos cabezas pidiendo para conocer al presidente.

La creatividad y la energía mezclaban la protesta y la fiesta. Mucha gente se quería sacar fotos conmigo, y hasta me preguntaban “¿vos sos Ricardo Pejerrey?”. Yo aleteaba de orgullo. Cantamos varias canciones y hasta me fui con algunas nuevas ideas para próximos temas.

Fue una belleza lograr estar con ánimo luchador y alegre en medio de una causa tan poco escuchada y tan trágica. Pero tanta belleza fue empañada por lo que pasó al finalizar la marcha. Resulta que entre tanta alegría había una especie más además de terrícolas y seres marinos: los infiltrados. Para quienes no conocen esta especie lo explico: son personas vestidas de civil pero ajenas a la manifestación, que están ahí para vigilarla, sacar fotos y eventualmente preparar la represión. Los ingenuos como yo no nos dimos cuenta en el momento, y debo hasta haber posado para ellos.

Cuando ya había terminado la marcha y nos íbamos para nuestras cuencas y casas, personas de civil detuvieron a dos integrantes de la marcha y violentaron a quienes les acompañaban, entre ellas al compa que estaba disfrazado presidente, y a la abogada de “Por el costado de la vía”. No dieron razones de porqué los detenían ni supimos hasta la madrugada y tras la rápida intervención de varios colectivos a dónde los habían llevado. Los whatsapps nerviosos corrían de un lado al otro con la esperanza de que alguien supiera algo.

Y yo que pensé que eran las aguas las que estaban peligrosas y que migrando a suelo firme estaba más fácil, veo que no se puede ni manifestar pacíficamente contra de los intereses de los peces más grandes. Al final eso a lo que le dicen democracia se parece a las aguas turbias de las que vengo zafando. Para peor parece que esto no es la primera vez que pasa y que hace tiempo la policía tiene el hábito de intimidar a militantes que se meten con intereses económicos y políticos gruesos que son presentados como “progreso” y “desarrollo”. A veces no se entiende quién nada para la derecha y quién para la izquierda.

Habrá que seguir nadando y pedir explicaciones por lo que pasó. Varias organizaciones ya manifestaron su repudio y de mi parte además de una asamblea marina estoy escribiendo una canción a partir de todo esto. ¡Hay que hacerse escuchar! Y no como quien escucha llover. Se vienen mareas altas y no es tiempo de bajar las aletas.

A partir de todo lo que pasó grabé mi nuevo tema “La indignación”. Acá pueden verlo.

Publicado el 25 de marzo de 2019
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