Colectivo de Intervención Fotográfica

Presentación de la Escuelita Militante
Rituales colectivos

El sábado 3 se lanzó la Escuelita Militante en el Sindicato de Artes Gráficas (SAG). La Escuelita Militante reúne a varios colectivos que desarrollarán 15 talleres entre agosto y octubre.

Fotografías por Entre, rebelArte
Licencia: Creative Commons

La tarde se fue armando de a poco. El local del SAG (Sindicato de Artes Gráficas), que ya es precioso por sí mismo, quedó todavía más lindo con el ambiente cálido dado por unas diez lámparas de mesita de luz salpicadas por el lugar. Parecía un sábado de tardecita en casa, pero llena de gente trabajando. Desparramades en el parqué, les primeres en llegar pintaban de rojo las siluetas de la llama que es el símbolo de la Escuelita. El fuego también está en el lema, que anticipa en buena medida el espíritu del proyecto: “Compartir saberes, practicar encuentros, encender militancias”. Más hacia el fondo, algunes preparaban la cantina colocando las bandejas de dulces y salados, llenando el termo de café y fijando los precios en la pizarra. Otres desplegaban las sillas para formar la ronda, mientras llegaban los almohadones, las estufas y los juguetes para el rincón de niñes.

La presentación de la Escuelita Militante arrancó, con algo más de 100 personas en el SAG, unos minutos antes de las siete de la tarde. El proyecto se propone generar un espacio de encuentro y de intercambio de saberes entre colectivos, organizaciones y personas, como forma de potenciar nuestras prácticas militantes. Parte de que la militancia es una escuela en sí misma; cuando pensamos, discutimos, nos movilizamos y hacemos política con otres aprendemos a hacer cosas que no sabíamos, nos acercamos a temas y problemas que no conocíamos, y ensayamos diferentes formas de organización y acción política. La escuelita es un espacio para que los diferentes saberes y prácticas militantes se encuentren, se enseñen y aprendan unos de otros, y den lugar a acciones colectivas más potentes.

En un costado del local una cartelera listaba la grilla de la Escuelita. Serán unos 15 talleres a desarrollarse entre agosto, setiembre y octubre, coordinados por Entre junto a otros colectivos participantes del proyecto, que también estarán tendrán a cargo sus respectivos talleres: Liga Tensa, Casa de Balneario, Creative Commons Uruguay, Rebelarte, Memorias Magnéticas, Asamblea de Varones, Radio Pedal, Hemisferio Izquierdo, Comuna y Aturdidas. Todas las instancias son abiertas, gratuitas, y sin necesidad de conocimientos previos. Los datos formales de cada taller se pueden encontrar en entre.uy, así como en los eventos difundidos por Facebook e Instagram.

La necesidad de la formación para la militancia, y sobre todo la militancia como espacio de aprendizaje colectivo, fueron los puntos que se conversaron en una ronda amplia, un poco tímida al principio, pero que fue creciendo en voces y en confianza. Qué significa exactamente “militar”, qué ideas y deseos nos unen, cómo pasamos de la preocupación por lo que vemos a la acción por lo que queremos, fueron algunas de las preguntas que surgieron de la charla.

Varias de esas preguntas encontraron pistas en la parte siguiente, donde tres compas se subieron al escenario para dar un discurso con un tono arengador, medio bizarro, como de ritual evangelista que exorcizó miedos y convocó a juntarnos, a crear y habitar espacios de reflexión sobre el momento en que estamos, y a asumir que tenemos el deseo y la responsabilidad de organizarnos y luchar por lo que queremos. Las fuerzas reaccionarias están avanzando sobre nosotres: llegó el momento de plantarles cara y tomar la iniciativa. E insistir: una vez, y otra vez, y otra vez. Porque además, dijeron, “militar, aprender y movilizarse colectivamente con otres es lo mejor que nos va a pasar en la vida.”

Junto con los gritos y aplausos para les performers entraron el redoblante y la guitarra. Se apagaron las luces y se sumaron las voces para cantar el himno de la Escuelita. Cada asistente tenía ya una cajita de fósforos en la mano y agregaba un puntito naranja en la oscuridad, mientras cantábamos “cómo es que se hacía antes / y cómo habrá que luchar hoy / escuelita militante / ni presidente ni dios”. Como siempre, es injusto quedarse con un momento de tantos y tan lindos, pero esa canción, ese estribillo que no sabía nadie pero cantamos todes, condensó todo lo anterior. Fue el cierre de la noche en que se abrió la Escuelita. Al final la militancia colectiva es parecida a cantar: confundir una voz entre muchas, sumar una fuercita y contagiar a otres.

Cobertura colectiva: Rebelarte y Entre.

Talleres y + info sobre la Escuelita: http://entre.uy/escuelita-militante/

Publicado el 8 de agosto de 2019
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